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El ritmo pausado de Pueblo Eden seduce a los turistas

Un nuevo centro gastronómico a 40 kilómetros de Punta del Este mezcla vinos “de lujo” y paisaje.

Pueblo Edén, un punto entre Maldonado y Minas, es definido por sus lugareños como un balneario «con otro ritmo» respecto a Punta del Este. En el camino a este lugar, sobre la ruta 12, un solitario edificio rompe con el paisaje verde de la sierra. Es Viña Edén, una bodega y restaurante que se ofrece como una nueva opción para el enoturismo uruguayo inaugurada en esta temporada estival.

Hace casi diez años, el brasileño Mauricio Zlatkin se le ocurrió la idea de desarrollar un lugar para producir uvas «de excelente calidad» y fabricar vinos de «alta gama».

Y, para hacer algo que verdaderamente significara un cambio rupturista respecto a otros lugares del este del país, su creador —sin antecedentes familiares en el rubro— visitó más de 600 bodegas de todo el mundo.

El lugar, que ofrece visitas guiadas, cocina local y degustaciones de vinos a partir de $ 750, se presenta como un destino «de lujo» para pasar la tarde y contemplar la puesta del Sol. Sus dueños se esfuerzan en mostrar que Viña Edén es una experiencia distinta. «Es un lugar paisajísticamente que vale la pena conocer». «No es mejor, ni peor, es un lugar diferente», anota.

Los clientes son variopintos. Hay quienes solo lo visita para tomar una copa de vino, otros para pasar el día y varios una jornada completa: almuerzan y hacen los tours guiados.

«Fue maravilloso. Muchas gracias», expresa en un rústico español, un hombre de 50 años, uno de los últimos comensales de una tarde de viernes, antes de subirse a su auto ubicado en un estacionamiento donde hay, entre otros vehículos, un llamativo Mercedes Benz blanco descapotable.

La arquitectura de Viña Edén es como si fuera «una roca» más del lugar. «La concepción siempre fue que el edificio pareciera una escultura sobre la ladera», puntualizó Zlatkin. Creen que el edificio es una interpretación más de la piedra. Y en eso cobra sentido el material rojizo que recubre el edificio. «Es de acero corten, porque la piedra del cerro tiene un alto porcentaje de hierro oxidado»

El vino, la vedette.
Sus dueños buscan satisfacer una demanda de turistas interesados en «buenos vinos». En este sentido, cuentan con varios tipos: espumoso natural, Brut Natur (sin azúcar), Chardonnay, Tannat, Merlot y Marselán.Se ofrecen visitas guiadas por el viñedo, de unas siete hectáreas. «Tenemos 5.600 plantas por hectárea».

En estos viñedos, se hacen paseos turísticos en carros eléctricos muy parecidos a los que utilizan los jugadores de golf. En esos recorridos, se comentan las características del suelo y los visitantes muchas veces se llevan piedras de recuerdo.En la bodega, se habla del proceso de elaboración del vino. Zlatkin, reivindica la trascendencia que ha tenido la tecnología en este proceso.

«Nosotros apostamos a la última tecnología disponible para hacer los vinos más naturales. Parece contradictorio, pero no lo es». En este sentido, importaron máquinas que aceleran el proceso. Aseguran que esto proporciona una mayor calidad al producto final.Para los viñedos, cuentan con cámaras de presión para medir la humedad de las hojas.

En el interior de la bodega, el edificio se apropió de una roca presente en el lugar que se transforma en un lienzo para proyectar un video mapping. Se trata de una animación con efectos especiales en audio y sonido.

«Nosotros quisimos ilustrar la historia de la vida».

SANTIAGO CERISOLA -CHEF DE VIÑA EDÉN

“Nos juntamos de mañana para definir el menú del día”

Cerisola estuvo hace pocos años en Algarve, Portugal, donde tuvo un restaurante en el que difundía la carne y la cocina uruguayas en general. También fue dueño de House, Sushi & Grill en Pocitos, Montevideo. Constanza Gandini (antiguamente en Jockey Club) y el bartender Álvaro Pereira trabajan con él desde diciembre en el proyecto de Viña Edén.

-¿Cuál es el menú que ofrece Viña Edén?

-Mi idea es romper con los esquemas del chef, de tener un ayudante de cocina. Entonces, me junté con chefs, una de ellas mi cuñada. Nos reunimos todas las mañanas para definir el menú del día con los productos que tenemos, con lo que tenemos recolectado de los productores locales. Yo saqué dos quesos de cabra, saqué 10 tomates de allá, unos quinotos de allá. Hace tantos años estoy en la cocina que me aburrió lo de siempre. Quise hacer un grupo de gente cocinando e innovando todos los días.

 

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